Amador Méndez Arancibia admite que contactó a 11 bolivianos para viajar a Rusia bajo la promesa de un supuesto entrenamiento militar de seis meses. Afirma que un ciudadano ruso identificado como “Henry” le ofreció pagarle $us 200 por cada persona, pero sostiene que nunca recibió ese dinero

Amador Méndez Arancibia, señalado por las autoridades como presunto reclutador de bolivianos enviados a Rusia, rompió el silencio y negó haber engañado a las personas que viajaron desde Bolivia. En una entrevista, aseguró que actuó como intermediario después de ser contactado por un ciudadano ruso. Además, afirmó que los jóvenes conocían que viajarían para realizar un entrenamiento militar, pero —según su versión— nunca fueron informados de que terminarían en una zona de guerra.

Méndez, de 83 años, es investigado por el delito de trata de personas con fines de reclutamiento y actualmente cuenta con una orden de aprehensión. Desde la clandestinidad, afirmó que está dispuesto a presentarse ante la Justicia cuando mejore su estado de salud y aseguró que su participación se limitó a contactar a familiares y conocidos interesados en viajar.

“Yo en ningún momento les mentí. Justamente son mis sobrinos, eran conocidos míos. ¿Cómo iba a pensar yo que iba a pasar semejante locura?”, manifestó durante la entrevista difundida en Radar Noticias.

Méndez sostuvo que, inicialmente, fue contactado por un ciudadano ruso al que identificó con el nombre de “Henry”, quien se encontraba en Santa Cruz. Según su relato, este hombre le habló de una oportunidad para viajar a Rusia durante seis meses para realizar un entrenamiento militar.

A partir de ese contacto, afirmó que habló con familiares y conocidos de la localidad de Rincón de Palometillas, en el municipio de Santa Rosa del Sara, que estaban interesados en obtener una fuente de ingresos. “Eran 11 más o menos, familiares y conocidos míos”, afirmó.

Según su versión, posteriormente otras personas se contactaron directamente con individuos que se encontraban en Brasil y viajaron por su cuenta, por lo que negó tener responsabilidad sobre todos los bolivianos que posteriormente llegaron a Rusia.

“Después me siguieron llamando un montón de gente. Cuando ya veía que no necesitaban, yo les decía que ya no”, relató.

El abogado de Méndez, David Chávez, coincidió en que su defendido habría tenido contacto directo con aproximadamente una decena de personas, pero negó que haya existido una estructura de reclutamiento bajo su mando.

Uno de los principales argumentos de Méndez es que los ciudadanos bolivianos conocían las condiciones del viaje y que, antes de partir, habrían firmado contratos en español en los que se establecía que realizarían un entrenamiento militar.

“Ahí especificaba que solamente iban a un entrenamiento militar, que no iban a ir a la guerra”, afirmó.

Sin embargo, aseguró que una vez que llegaron a Rusia la situación habría cambiado. Según su relato, los ciudadanos bolivianos fueron obligados a firmar nuevos contratos por un año y posteriormente enviados al frente de batalla.

Méndez admitió que actualmente no conserva copias de esos documentos. “Yo no tengo ninguno de esos contratos porque esos contratos quedaron con ellos”, explicó. No obstante, dijo que intentará conseguirlos para presentarlos como parte de su defensa.

Su abogado sostuvo que los contratos establecían las actividades que realizarían los ciudadanos en Rusia y afirmó que, según la información que recibió, los viajes fueron voluntarios.

Méndez también reconoció que existía un incentivo económico por contactar a personas interesadas en viajar. Según su versión, le ofrecieron $us 200 por cada persona que lograra contactar. Sin embargo, aseguró que nunca recibió el dinero prometido. “No recibí ni un peso”, afirmó.

Dijo que únicamente recibió Bs 500 de uno de sus sobrinos y otros Bs 500 de otro familiar que se encuentra en Rusia.

También afirmó que el ciudadano ruso que lo contactó era quien coordinaba parte del proceso y que otra persona, también de nacionalidad rusa, operaba desde Brasil.

Según Méndez, esta última persona habría enviado dinero para cubrir los gastos de traslado de quienes viajaban desde Bolivia.

El investigado aseguró además que a los ciudadanos que viajaban se les habría ofrecido un bono de $us 10.000 una vez que llegaran a Rusia y firmaran el contrato.

Méndez sostuvo que durante los primeros meses los bolivianos enviaban videos y mensajes a sus familiares y aparentemente se encontraban conformes con la situación.

“Los primeros dos meses todos felices. Incluso mandaban videos”, relató. Según su versión, fue posteriormente cuando comenzó a conocer que algunos habían terminado involucrados directamente en el conflicto armado entre Rusia y Ucrania.

Niega haber organizado el traslado a Rusia

Méndez también negó haber coordinado personalmente el traslado de los bolivianos desde Bolivia hasta Rusia. Explicó que el contacto con la persona que operaba desde Brasil fue proporcionado por el ciudadano ruso que conoció en Santa Cruz. “Yo con el de Brasil nunca hablé”, aseguró.

Según su relato, algunos de los bolivianos viajaron primero a Brasil, donde permanecieron alrededor de tres días antes de continuar el trayecto hacia Rusia.

Méndez identificó al ciudadano ruso que conoció en Santa Cruz únicamente como “Henry” y aseguró que fue quien le pidió contactar a personas interesadas en el supuesto entrenamiento militar.

Además, rechazó que hubiera tenido conocimiento previo de que los bolivianos serían enviados al frente de combate. “Jamás pensé que iban a una guerra y que iban a morir estas personas”, afirmó.

El investigado aseguró que actuó motivado por la necesidad económica de sus familiares y conocidos y no con la intención de enviarlos a una situación de riesgo. “Ellos querían tener un porvenir para su familia”, manifestó.

También pidió disculpas a los familiares de los bolivianos que murieron o resultaron afectados durante su permanencia en Rusia. “En ningún momento fue mi intención que sus familiares pasen lo que están pasando”, afirmó.

Durante la entrevista, Méndez insistió en que él también habría sido utilizado por quienes estaban detrás del traslado de los bolivianos. “A mí me utilizaron, desgraciadamente”, sostuvo.

El abogado David Chávez reforzó esta versión y afirmó que su defendido es una persona de la tercera edad y de escasos recursos que habría sido contactada por ciudadanos rusos que conocían su situación económica. “Él también fue víctima”, sostuvo el abogado, quien señaló que a Méndez le prometieron un pago que finalmente no recibió.

Chávez afirmó además que existen otras personas que habrían participado en el proceso de reclutamiento en distintos puntos del país y que su defendido no puede ser responsabilizado por todos los bolivianos que llegaron a Rusia.

El abogado también cuestionó el procedimiento utilizado por la Policía y la Fiscalía y denunció presuntas irregularidades en la investigación. Aseguró que algunos familiares y personas vinculadas a Méndez fueron retenidos durante varias horas y cuestionó que posteriormente se les haya indicado que se encontraban en calidad de “voluntarios”.

Chávez afirmó que su defendido tiene problemas de salud y que, por su edad, se encuentra dentro de un grupo vulnerable. “Estamos esperando que haya las garantías procesales para que el señor se pueda presentar”, sostuvo.

Pese a encontrarse con una orden de aprehensión, Méndez aseguró que no pretende permanecer indefinidamente oculto. “Yo me voy a entregar”, afirmó.

Explicó que primero espera recuperarse de sus problemas de salud y contar con las garantías necesarias para presentarse ante las autoridades.

El investigado también pidió que sus hermanos y otros familiares, a quienes considera inocentes, sean liberados. “Ellos no tienen nada que ver con esto, absolutamente nada”, sostuvo.

La investigación deberá determinar ahora cuál fue el verdadero alcance de la participación de Méndez, quiénes organizaron el traslado de los ciudadanos bolivianos y si existió una estructura dedicada al reclutamiento con fines de explotación o participación en el conflicto armado.

Por el momento, la versión del investigado y la de su defensa forman parte de los elementos que deberán ser contrastados con contratos, comunicaciones, transferencias de dinero, registros migratorios y otros indicios que permitan establecer cómo operaba la red que llevó a ciudadanos bolivianos hasta Rusia. Vía. El Deber